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Por qué el tabaco puede producir caries y otras alteraciones

Por qué el tabaco puede producir caries y otras alteraciones

¿Otro año más te has propuesto dejar de fumar o estás intentando convencer a ese amigo o familiar para que lo haga? Todos sabemos que el tabaquismo es perjudicial para nuestra salud en general, pero quizás no somos tan consientes de cómo puede afectar a nuestra salud bucodental y, a menudo, las excusas terminan ganando la partida.

Para que este año no sea así, te vamos a dar motivos más que suficientes para convencerte o para que puedas convencer a quien sea de la importancia de cortar de raíz este mal hábito.

 

RAZONES PARA DEJAR DE FUMAR

Lejos de provocar únicamente simples tinciones en los dientes y halitosis o mal aliento, el tabaco afecta a los dientes y encías de manera profunda. Las afectaciones negativas de esta sustancia sobre el estado general de la salud son muchas, y en especial sobre la salud oral. Desde padecer caries dental, sensación de boca seca, enfermedades periodontales e infecciones bacterianas a sufrir alteraciones en el paladar, dificultades para cicatrizar heridas o ser diagnosticado de cáncer oral. Así pues, el tabaco no solo hace que tu boca tenga un olor desagradable.

A continuación, vamos a explicar las diferentes razones de por qué el tabaco produce los problemas bucodentales anteriormente nombrados.

razones para dejar de fumar

Caries dental

La caries dental, como ya sabemos, no es propia únicamente de las personas fumadoras, pero sí se ha demostrado que este colectivo tiene una amplia predisposición a padecerla.

La razón principal reside en la disminución del flujo salival de las personas fumadoras, aspecto que incrementa y favorece el crecimiento y retención de placa bacteriana. Cepillarte los dientes y asegurarte de que realizas una higiene bucal completa de forma diaria, reduce el riesgo de padecer caries dental.

Enfermedad periodontal

El tabaco y los químicos que contiene un cigarro disminuyen el flujo sanguíneo en los tejidos oral y la salivación, haciendo que la capacidad de respuesta ante infecciones disminuya y sea más fácil padecer ciertas enfermedades como la periodontitis, afección que afecta a las encías y al hueso que sujeta los dientes.

La persona fumadora recibe menos sangre y oxígeno en las encías y sus mecanismos de defensa frente a las bacterias merman haciendo que estas últimas sean más fuertes. Además, la usual acumulación de sarro en la boca de estas personas les ocasiona mayor inflamación. De este modo, la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes se acelera y se vuelve más agresiva.

Algunas de las consecuencias de esta afectación pueden ser: pérdida del hueso alveolar y del tejido que aguanta el diente, abscesos o flemones en las encías, separación de los dientes e, incluso, movilidad y caída de los dientes.

Alteraciones en el paladar

Existe una alteración llamada estomatitis nicotínica o popularmente nombrada paladar de fumador, que perjudica a las membranas mucosas de la boca de la gente que fuma de forma habitual sobre todo a través de pipas.

El principal signo es la aparición de llagas en el techo de la boca producidas por las sustancias químicas del tabaco. Se empieza con un enrojecimiento del paladar duro y luego deriva en la formulación de llagas blancas y gruesas o parches con un punto rojo en el centro. Además, las glándulas salivales también acostumbran a inflamarse, ocasionando molestias. La única manera de terminar con este tipo de afectaciones bucodentales es dejando de fumar.

Dificultad o menor cicatrización de heridas

El tabaquismo, como ya hemos comentado, favorece la infección y, además, dificulta la circulación de la sangre que transporta el oxígeno y los nutrientes esenciales para que una herida cicatrice correctamente.

Así que si una persona fumadora sufre una herida oral como un corte en la boca, padece de aftas bucales o acaba de pasar por una cirugía oral, la ausencia de unas condiciones saludables y de un ambiente libre de microbios entorpecerá y prolongará el tiempo de curación de la herida, llegando incluso a detenerlo.

Cáncer oral

Por último, una de las afectaciones bucales más graves que puede sufrir una persona fumadora es el cáncer oral. El tabaco contiene un alto número de sustancias cancerígenas que elevan considerablemente el riesgo de sufrir cáncer oral, ya que afecta directamente a la cavidad bucal. No obstante, hay otros tipos de cáncer, como el cáncer de pulmón, que pueden ser ocasionados por el tabaco.

Cáncer oral

No cabe duda de que las afectaciones bucales para dejar de fumar superan con creces cualquier tipo de excusa que pueda existir, ¿no crees? Ahora que ya conoces que el tabaco también puede ocasionar enfermedades bucodentales graves, esperamos haberte convencido y que puedas tachar de una vez por todas este propósito de tu lista. Cuida tu salud oral de manera integral.

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